ECONOMÍA SAGRADA

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¿Qué poder ha convertido al dinero en un factor de escasez?

 

¿Por qué el dinero, en afluencia constante, no logra llegar a todos?

 

En 2011 se publicó Sacred Economics (Economía Sagrada) (Evolver, 2011), por Charles Einseinstein, humanista, graduado en filosofía y matemáticas. En su libro propone alternativas fácilmente alcanzables en la unidad, enfocado en lograr un cambio social global, rápido, armónico y eficaz con mecanismos de participación social, lo que él llama “economía sagrada”, que tiene como características la responsabilidad y respeto, y da oportunidades equitativas fuera del sistema financiero de la banca, en donde los participantes pueden encontrar su propia línea de prosperidad ilimitada en libertad de acción, con la capacidad de transformar a una sociedad e incrementar sus oportunidades.

 

El sistema económico actual está muriendo por ineficaz y matando de escasez y carencia al mundo entero, porque se ha creído que el juego de la prosperidad solo tiene un camino y una regla: la de convertir al dinero en algo más importante que el ser mismo y su valor humano, sobre estimulando el tener por encima del ser.

 

Ahora estamos haciendo nuevos acuerdos sociales que re signifiquen el verdadero poder y valor del dinero.

 

La crisis de hoy no solo es económica sino existencial y el problema no proviene del dinero, sino de las personas y las prácticas que apoyan la prevalencia del sistema

 

Napoleón Hill en su libro Burlar al Diablo, detalla muy bien las prácticas que cada habitante realiza en su día a día para apoyar su propia limitación al verse inmerso en el compás hipnótico del consumismo, los medios, la educación, los parámetros religiosos y el frenesí por pertenecer a un sistema esclavizante.

 

El dinero tiene potenciales positivos cuando nosotros dirigimos al dinero y no al revés.

El sistema actual es una co-creación y nosotros participamos de su existencia, por eso mismo ¡SÍ es posible hacer cambios!

Todo es energía, tú eres energía, el dinero también es energía.

 

Las crisis siempre crean ventajas que nos llevan a alcanzar lo que queremos y, en este caso, dentro de la economía sagrada, podemos plasmar en nuestro dinero los acuerdos que reflejen lo que sí queremos.

Los caminos que nos llevan a nuevas comprensiones de lo que es la riqueza y el derecho a tenerla como derecho divino crea nuevas conexiones entre las personas, nuevos tratos, nuevas percepciones en la relación con nosotros mismos y en relación con el planeta que habitamos y todo lo que en él habita, esto son los recursos más valiosos con los que contamos y están aquí para todos, incluyendo al dinero.

 

La clave se encuentra en interconectar «el nuevo valor del nuevo dinero», para frenar los problemas en los que el sistema monetario actual nos tiene sumergidos, la destrucción masiva social y del medio ambiente, ocasionando desastres naturales por cambio climático, riesgo alimentario, pobreza extrema, migraciones masivas, derrumbes financieros, precariedad laboral, inseguridad, violencia, enfermedad y carencia por un sistema económico de desecho.

 

¿Te imaginas una sociedad en la que el mayor prestigio y poder recayera en quienes mostraran una mayor propensión a dar?

Dejemos de temer y de resistirnos al colapso y elijamos por fin un sistema monetario que sea coherente a lo que deseamos. Y preguntémonos: ¿En qué podemos contribuir cada uno de nosotros para construir un mundo distinto, un mundo más bello?

 

Comprar es la forma en que nosotros incentivamos el sistema financiero actual, el mismo que está acabando con los recursos humanos y naturales del planeta ¡y nosotros participamos en ello!

 

La naturaleza en su vastedad nos muestra lo ricos que somos, ¡hay riqueza para todos en todo!, los pajaritos no andan guardando comida en congelación por un año ni triques en la cochera para cuando se necesiten, y sin tirar nada porque “puede hacer falta”, (pensamiento que solo incrementa un estado de conciencia en la carencia), los pajaritos confían en la provisión divina y el suministro es constante. Tenemos mucho más de lo que necesitamos. Y podríamos tenerlo todos los días de nuestras vidas en afluencia constante.

 

Algunos ejemplos: 

  • Grupos organizados del llamado «humaniturismo» que visitan sitios del mundo golpeados por desastres o guerras con el fin de echar una mano.
  • Grupos en las grandes ciudades que inician movimientos de agricultura sustentable en lotes abandonados y jardines públicos para alimentar a comunidades aledañas.
  • Grupos en comunidad digital conectadas para compartir, educar e informar de nuevos modos de vida, y aunque todos son diferentes, se trata de un solo movimiento de mil caras.
  • Grupos que impulsan sistemas económicos alternativos basados en la Economía Sagrada de la generosidad que otorgan regalos monetarios en beneficio de una persona para beneficiar a la comunidad entendiendo que si el otro está bien, yo estoy bien; estos grupos se basan en valores como la confianza, la unidad, el apoyo y el empoderamiento comunitario. Los regalos vienen a proponer una nueva alternativa al uso de los bancos, y es por esto que este movimiento recibe especial rechazo desde el sistema financiero, sin por ello lograr acabarlo, muy al contrario, los ataques están fortaleciendo a este movimiento donde el dinero es un bien común y alcanzable a todos.
  • Grupos fundando sociedades autosustentables con economías colaborativas para proporcionar opciones de tecnología verde como energía solar, motores al agua, cisternas pluviales y más.
  • Movimiento social Tiny Houses Movement, que existe desde mitad de la década de los noventa, ganando popularidad y seguidores en diversas partes del mundo, principalmente en los países desarrollados, donde comprar una propiedad es casi prohibitivo, y pagar un alquiler se ha convertido en una pesada carga económica para los ciudadanos, con sus consecuencias psicológicas tanto a nivel individual como social.

 

Esta es la nueva humanidad que no solo intuye, sino que sabe que otro mundo mejor y más bello es posible.

Es gracias a la caída económica y sus crisis que éstas nuevas iniciativas sociales surgen; encontrando soluciones, conectando con otros, haciéndose fuertes por organizarse a sí mismos y tomando potente fuerza que vive al margen del sistema y los modelos económicos convencionales encontrando su propia riqueza y opulencia.

 

Una sociedad autosuficiente, generadora de sus propias oportunidades, en felicidad y armonía, equidad en riqueza y unidad, crea una masa crítica donde más y más personas entienden el nuevo mundo y la nueva economía, uniéndose y caminando juntos para fortalecerse.

 

Volver a vivir de los regalos que podemos ofrecernos los unos a los otros.

Que no se refiere al altruismo que prescinde del beneficio personal, sino al que participa en favor del bien común, mío y de los otros; o de los otros y mío, es lo mismo porque todos somos una conexión divina y sagrada en la red del bienestar.

 

Nuestra actitud hacia el dinero es lo que marca la diferencia de cómo entender el mundo, estamos irremediablemente viviendo entre dos paradigmas. Y para el cambio benéfico lo que necesitamos ahora es ¡simplemente confiar! 

El propósito es poner toda tu energía en hacer aquello que más te apasione. Ahí está tu misión de vida, ¡y tu mina de oro… al mismo tiempo! Haciendo lo que te gusta te conviertes en un ser próspero.

 

En el libro La Economía Sagrada la transición hacia ella va irremediablemente acompañada de una transición psicológica, puesto que, a diferencia del dinero ganado por un servicio que es impersonal, los obsequios crean lazos de amor, compartir y apoyar con otros seres humanos, con el propio trabajo que se realiza o con la propia creación y es por eso, que acaba finalmente restituyendo la relación con el ser.

Es una nueva economía, con nuevos acuerdos en la relación con nosotros mismos y con el planeta. Dejar de sobrevivir para empezar a compartir

 

Muchísimas personas están sosteniendo el nuevo paradigma económico, y saben que son valiosos, que lo que hacen es valioso, y por ello prefieren no malbaratar su trabajo, esclavizándose la vida en empleos que no dejan más que un precario cheque mensual, saben que su don personal y su esencia es un regalo que recibieron y este debe servir a un fin mayor que el de favorecer o enriquecer a terceros, a unos cuantos que acaparan la riqueza que es por derecho divino de todos.

 

Toda persona de toda profesión tiene el potencial de lo sagrado, de hacer valer su fuerza de trabajo, sus habilidades, su descanso, su vida misma y pasar de: ¿cómo me gano la vida? a ¿cómo, qué y a quién puedo ofrecer los dones que tengo?

 

La idea de una Economía Sagrada supone vivir y disfrutar la vida de manera respetuosa, y abandonar este mundo sabiendo que lo dejamos con un aspecto más hermoso del que tenía cuando llegamos.

 

Texto extraído de la columna de redacción de la revista Lifetrendy

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